Mª Ángeles Querol, catedrática de la UCM, nos revela
qué es realmente la Arqueología
La profesora Mª Ángeles Querol es de esas personas que lucha por dar otro paso más en la cultura y seguir trayendo luz al mundo. Catedrática de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid, lleva 38 años de experiencia a sus espaldas. Además, es experta en la gestión del Patrimonio Cultural, sobre el cual escribió un manual en 2010, destinado, especialmente, al alumnado (Akal, 2010). Es coordinadora del Grado de Arqueología en la UCM y profesora de la asignatura de Gestión de Patrimonio Arqueológico en la susodicha carrera. Ahora nos habla sobre qué es en verdad la Arqueología, desterrando mitos y clichés aventureros y mágicos, y, también, nos habla sobre el Patrimonio Cultural.
Pregunta: En su opinión, ¿qué cree que responde la gente, la sociedad no especializada, cuando le preguntan “qué es la Arqueología”?
Respuesta: bueno, éste es un trabajo que mis alumnas mismas han hecho, las personas que están estudiando segundo, cuando en la asignatura de primero hicieron aquellos trabajos sobre el impacto social de la Arqueología en España. Y llegaron a la conclusión que, en un porcentaje muy alto, la gente, la gente del común, la gente que no estudió en las universidades, incluso alguna que estudia en las universidades, tienen de la Arqueología imágenes mucho más relacionadas con Indiana Jones, con Lara Croft y con estos héroes y heroínas más o menos exóticos que con la realidad. Supongo que eso también nos enfrenta a una cuestión bastante curiosa y es que, en un porcentaje relativamente amplio, quienes entran en primero de Arqueología se dan cuenta de que no es lo que imaginaban. Y yo creo que esa es la razón de que en las tres universidades donde hay ahora mismo el grado de Arqueología, haya un índice de abandono entre primero y segundo que está en torno al 20%.
P.: Y, realmente, díganos, ¿qué es la Arqueología?
R.: es una ciencia. Es la ciencia que estudia el pasado, reconstruye el pasado, representa el pasado, y pasado es ayer, analizando los restos que quedan.
P.: ¿Por qué cree que la sociedad tiene esta idea de la Arqueología?
R.: yo creo que tiene mucho que ver con el romanticismo del siglo XIX, cuando la sociedad culta occidental del XIX empieza a leer novelas. Las novelas que lee son sobre todo novelas históricas, que están colocadas, sus acciones, en épocas pasadas, reconstruidas en plan totalmente imaginativo: tanto el mundo romano, como el mundo griego, como, sobre todo, el mundo egipcio. Retrasmiten ideas de pasión, heroicidad, que son, normalmente, masculinas, además, y que dan una idea del pasado. Construyen una idea del pasado muy fuerte, que a lo largo del siglo XX, aunque se ha intentado superar, a veces, no se ha conseguido. También habría que preguntarse si se ha intentado superar. Analizar, por ejemplo, las películas. Todas las películas de péplum, es decir, del mundo romano, las películas del mundo egipcio, y veréis como esas ideas, que son absolutamente peliculeras y de Hollywood, se retrasmiten una y otra vez.
P.: ¿Cree usted que, a día de hoy, la sociedad tiene verdadero acceso al conocimiento de la Arqueología? Es decir ¿cree que cualquier hombre o mujer puede saber lo que es la Arqueología de verdad o piensa que los museos son más bien almacenes de antigüedades y recuerdos donde “se ve pero no se toca” y la mayoría de las personas no entiende lo que está viendo?
R.: la verdad es que eso ha cambiado mucho. Yo te puedo decir que los museos arqueológicos más modernos de España que, por ejemplo, en los años 2000, se han inaugurado más de media docena de nuevos museos, intentan dar una idea del pasado muy asequible. Y se puede tocar. En muchísimas ocasiones se toca, porque hay interactivos que representan diferentes escenas. Hay muchas reconstrucciones de escenas del pasado, con independencia de que se pueda discutir si esas escenas se acercan mucho o no a la verdad; pero son escenas que te permiten comprender el pasado y, sobre todo, te permiten comprender para qué sirven los estudios arqueológicos, y te alejan de la idea de las momias, de las pirámides… Yo creo que hay muchas más oportunidades ahora mismo de conocer el pasado bien y de conocer para qué sirve la Arqueología que los había, por ejemplo, en 1960.
P.: Usted es experta en la Gestión del Patrimonio, ¿está la sociedad concienciada realmente sobre el Patrimonio Cultural, sobre lo que tiene y sobre lo que hay?
R.: empieza a estarlo cada vez más por una cuestión económica. El turismo, que ha sido, fundamentalmente, en la Península Ibérica turismo de sol y playa, se ha manifestado como un turismo barato, es decir, un turismo que deja, relativamente, poco dinero, y se intenta modificar y cambiar a un turismo cultural, que suele ser más caro, más exigente, más elitista, que deja más dinero. Y para eso se mete el Patrimonio, los elementos patrimoniales, sobre todo el patrimonio monumental, que han creado rutas interesantes, como, por ejemplo, rutas de ciudades declaradas Patrimonio Mundial en España, que hay muchas, rutas de Pueblos Blancos, mezclándolas con rutas de yacimientos arqueológicos abiertos al público, bodegas, etc. Esto ha hecho que el Patrimonio Cultural, y también el Patrimonio Natural, sean ahora mucho más conocidos y más atractivos para la mayoría de la gente. Antes, hace veinte años, si alguien decía que iba de veraneo al monte y que iba a ver iglesias románicas, la gente se asustaba y pensaba “pero qué culta…” o algo así. Sin embargo, hoy día, si dices que vas a una playa pero que, luego, vas a ir a ver también unos cuántos monasterios, nadie se asusta.
P.: ¿Recibe la Gestión del Patrimonio Cultural ayuda suficiente de las administraciones públicas u opina que tanto el estado como las comunidades deberían “mojarse” más a la hora de conocer, planificar, controlar y difundir el Patrimonio Cultural?
R.: no es una cuestión de recibir ayudas. Se tiene que recordar que quienes son realmente responsables de la tutela del Patrimonio Cultural son las administraciones públicas. Es verdad que la sociedad podría y debería participar más, pero quienes son realmente responsables, insisto, de acuerdo con la Constitución, son las administraciones públicas; sobre todo, las administraciones de cultura. No se trata de ayudar. Aquí no está el concepto «ayudar», aquí está «ejercer»: ejercer esa responsabilidad. Que se ejerce en mayor o en menor medida en función de las comunidades. Hay comunidades autónomas que tienen unas infraestructuras magníficas, como, por ejemplo, Andalucía, y otras que tienen unas infraestructuras menores, como, por ejemplo, la Comunidad de Madrid. No hay más remedio que ver que, en el momento actual de crisis económica, todas las cuestiones relacionadas con los ministerios y consejerías de cultura van a tener menos dinero que otros ministerios o consejerías. Eso puede significar que en el futuro, o ya en el presente, los temas de cultura y de Patrimonio Cultural reciban menos dinero, entonces habría que preguntarse: ¿es que el dinero es necesario? Por supuesto que lo es, pero hay que recordar que se puede hacer mucho con poco dinero y buenas ideas, y muchas veces no se hace mucho con mucho dinero y pocas ideas.
P.: ¿Qué opinión cree usted que tiene la sociedad sobre el Patrimonio Cultural?
R.: habría que preguntarse si la sociedad sabe lo que es el Patrimonio cultural. ¿Y cómo preguntárselo? Es muy probable que las personas hayan acabado sus estudios básicos, más o menos obligatorios, sin tener una clara idea de lo que es el Patrimonio Cultural. Habría que preguntárselo, y yo creo que la respuesta en muchos casos es no. la sociedad, la sociedad que estudia en las escuelas, niños y niñas en general, no reciben una buena información no sólo sobre lo que es, porque se puede saber que en nuestra comunidad está la catedral de tal cosa o está el Escorial, que además es Patrimonio Mundial. Pero lo que no se sabe, porque no aparece en los textos escolares o en los currículos, son cómo se protege, cómo se consigue que esos bienes que pertenecen a toda la ciudadanía, que son su orgullo, se pueden y deben gestionar. No se sabe que un BIC es algo más que un bolígrafo, no sabe qué es ser realmente un BIC, qué significa ser Patrimonio Mundial, cómo se consigue que la UNESCO declare un Bien Patrimonio Mundial, de dónde sale esa idea… Muchas veces decimos: “es la sociedad la que consigue que se conserve el Patrimonio”, pero ¿realmente una sociedad no informada, no educada en este tema, participa? Desgraciadamente, participa poco. Una de las ideas que tenemos en educación y en la gestión del Patrimonio Cultural es que la sociedad, la gente que estudian estas carreras de Humanidades tengan argumentos y conocimientos para participar mucho más el día de mañana.
P.: ¿Qué respondería usted a aquellas personas que piensan que desenterrar el pasado no sirve para nada, que lo pasado, pasado está, y que el dinero y el esfuerzo hay que dedicarlo a objetivos más “provechosos”?
R.: les diría que tienen muchísima razón. Pero, ¿te doy explicaciones? (risas). Hace muchos años oímos a un director general que decía: “lo que está enterrado desde hace cinco mil años, mejor que siga enterrado”. En aquel momento nos llevamos las manos a la cabeza, porque lo que queríamos, como arqueólogas que éramos, era excavar, excavar, excavar. Después, con el paso del tiempo, cuando hemos visto la enorme cantidad de excavaciones que se hacen en cada comunidad, en cada territorio, debido sobre todo al avance de las obras públicas y privadas y a los movimientos de tierras, hemos comprendido que aquella persona tenía mucha razón. Hoy día, para excavar, para meterle mano a un yacimiento, hace falta tener, no solamente una preparación muy buena o haber estudiado una carrera, sino tener un equipo interdisciplinar y tener, sobre todo, un objetivo, un proyecto. Saber y asumir que cuando excavas un yacimiento no va a quedar nada, porque lo estás destruyendo, y que, por lo tanto, tu violencia destructiva tiene que tener una razón, una razón científica bien construida, una publicación, una difusión… Hacer Arqueología de campo hoy día es caro. Caro en todos los sentidos, significa un gran esfuerzo: interdisciplinar, mental y económico. Por lo tanto, tiene que estar muy bien planeado y, de ninguna manera, de forma sorprendente: “¡oh! Aquí ha salido algo, vamos corriendo a excavar”. Eso es una barbaridad y, por eso, esta pregunta te la he contestado así.
P.: ¿Cómo ve usted el papel de la Arqueología hoy en día en el seno de la sociedad y cuál es, en su opinión, el futuro de la misma?
R.: se acaba de publicar un libro que tiene puntos de vista muy interesantes para contestar a esta pregunta. A mí me parece que la Arqueología como todas las ciencias humanas nos ayuda a comprendernos, comprendernos como personas, como sociedad. Nos ayuda también a comprender cómo en el pasado existía un intercambio entre el medio y las personas que, a lo mejor, no era igual que en el momento presente pero que, dadas las circunstancias económicas del momento, nos puede servir de ejemplo. Por lo tanto, creo que la Arqueología puede tener un futuro, sin duda ninguna, porque si no tendríamos que decir que las Humanidades en general no tendrían ningún futuro. En cuanto a cuál puede ser ese futuro y qué papel puede jugar, yo creo que no va a ser muy diferente al que juega en el momento actual: la Arqueología, al igual que la Historia, puede ser utilizada como una herramienta política. Puede ser bien o mal utilizada. Casi siempre, cuando es mal utilizada, no se hace por maldad, sino porque se piensa que se va a recibir un bien. Los usos políticos del pasado han estado casi siempre presentes. Es difícil tenerlos en cuenta, comprenderlos, saber que lo que tú estás haciendo es un uso político, pero, poco a poco, dentro de las Humanidades, el autoconocimiento y la autocrítica es algo que se va desarrollando cada vez más. Entonces, yo confío en que, no solamente la Arqueología tenga un presente, sino, sobre todo, en que la inteligencia de las personas que hoy están aprendiendo Arqueología puedan conseguir que también tenga un futuro.
P.: Por último, un pequeño ejercicio de abstracción. En el supuesto de que fuera verdad, ¿sentiría usted envidia por la Arqueología de personajes como Indiana Jones o Lara Croft? ¿Ha deseado alguna vez hacer ese tipo de Arqueología, llena de aventuras y misterios, de llegar, coger y correr?
R.: No, yo siento envidia por la Arqueología del futuro. Siento mucha envidia de las personas que tienen la oportunidad de estudiar una carrera entera y uno o más postgrados sobre Arqueología. Lo comparo con la educación que yo recibí, con lo que tuve que aprender después, con lo que no he cesado de aprender durante las cantidades de años que llevo dando clases, porque me parece un verdadero privilegio lo que tienen en estos momentos: no, no siento envidia del pasado, siento envidia del futuro. Cuando era pequeña tal vez deseaba hacer esa Arqueología. Si me preguntáis porqué soy arqueóloga, es porque yo quería descubrir momias, aunque fuera en Extremadura, que era la región donde nací (
risas). Allí mismo quería descubrir momias; esas cosas normalmente ocurren: hay algo siempre que te liga a esa aventura. Yo también quería ser original, aventurera, diferente, y ser arqueóloga y descubrir momias en Extremadura era todo eso: originalidad, aventura y diferencia. Lógicamente, no lo conseguí.
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| Portada del excelente manual de Mª Ángeles Querol publicado en Akal en 2010 |
-FUENTE: entrevista realizada por Raúl Lara para Arkhaiox.
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