Reconstruyendo las sequías del Antiguo Egipto

Publicado por: Santiago Gilardi Laya On 30 septiembre 2012 0 comentarios

Narradas por crónicas de la antigüedad, y avaladas por huellas arqueológicas, las grandes sequías del Antiguo Egipto, y de Oriente Medio en general, todavía sobrecogen al mundo actual, tanto por su magnitud propia como por la de los acontecimientos históricos que provocaron.

En un nuevo estudio, se ha utilizado polen y carbón vegetal preservados en un núcleo de sedimento del delta del río Nilo para reconstruir algunos de los detalles de esas sequías que hicieron historia.

El núcleo de sedimento contiene una secuencia de datos que abarca desde nuestros días hasta 7.000 años atrás.

El equipo de Christopher Bernhardt del USGS (el servicio estadounidense de prospección geológica), Benjamin Horton de la Universidad de Pensilvania, y Jean-Daniel Stanley del Instituto Smithsoniano, deseaban constatar si se podría observar cambios, en la gama de tipos de polen presentes en el material analizado de cada época, que reflejaran los grandes episodios de sequías del Antiguo Egipto y del Oriente Medio descritos en los registros arqueológicos e históricos.

Los investigadores también examinaron la presencia y abundancia de carbón vegetal, ya que éste es a veces una huella indirecta de las sequías y de su magnitud. Cuanto mayor es la sequedad de la vegetación, mayor es la incidencia de los incendios forestales, y por tanto mayor es también la cantidad de carbón vegetal que acaba depositado en el terreno.

Los científicos sospecharon que la proporción de polen en los humedales disminuye en tiempos de sequía y que la cantidad de carbón vegetal, por el contrario, aumenta.

Sus sospechas eran correctas y quedaron avaladas por los hallazgos.

 Aparecieron grandes disminuciones en la proporción de polen, y aumentos claros de partículas de carbón vegetal, en puntos del núcleo de sedimento que corresponden a cuatro episodios diferentes en el período comprendido entre hace 3.000 y 6.000 años. Uno de esos episodios fue la abrupta megasequía global de hace 4.200 años, la cual tuvo serios impactos sociales, incluyendo hambrunas, y la cual probablemente desempeñó un papel relevante en el ocaso de la etapa del Antiguo Egipto conocida como el periodo del Imperio Antiguo. Esta terrible sequía también afectó a otras culturas mediterráneas.

De igual modo, las evidencias de polen y carbón vegetal dieron cuenta de otros dos grandes episodios de sequías: uno acaecido hace alrededor de 3.000 años, y otro que aconteció como muy tarde hace 5.000 años y como muy temprano hace 5.500.

También hay evidencias de estos episodios que han quedado registradas en la historia humana. Hay constancia de una gran sequía hace unos 5.000 años, cuando se llevó a cabo la unificación del Alto y el Bajo Egipto, y el reino de Uruk, en lo que hoy es Irak, se desmoronó. El otro evento, hace unos 3.000 años, tuvo lugar en el sector oriental de la región mediterránea y estuvo asociado con la caída del reino de Ugarit y hambrunas en los reinos de Babilonia y Siria.

En definitiva, el nuevo estudio demuestra que cuando se trabaja en descifrar el clima del pasado, tanto el carbón vegetal, como el polen y otras partículas microscópicas, pueden servir para verificar los registros arqueológicos o los archivos históricos, o incluso pueden servir como registros en sí mismos, en los casos en que la información de otras fuentes no se ha preservado hasta llegar a nuestros tiempos, o es discontinua.

 FUENTE: noticiasdelaciencia.com

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