Tal día como hoy nacía...Gian Lorenzo Bernini

Publicado por: Fermín Castillo On 07 diciembre 2012 0 comentarios

Hace 414 años, el 7 de diciembre de 1598, nacía en Nápoles el escultor más destacado del Barroco romano.

Muchos se preguntarán qué pinta Bernini en una web de arqueología y mundo antiguo, igual conviene matizar que a Arkhaiox no sólo le interesan estos temas, sino también la difusión cultural, artística y todo lo relacionado con el vasto mundo de las Humanidades. Curiosamente, desde el verano pasado, la entrada de Arkhaiox que más visitas ha recibido ha sido la de "Video-homenaje a Gian Lorenzo Bernini" en la que presentaba un video que yo mismo realicé sobre el gran artista. Me enorgullece que el video se esté difundiendo y sea del agrado de los lectores de Arkhaiox.

He decidido rendir un pequeño tributo a Bernini en el día de su nacimiento no sólo porque admiro su obra y su vida, sino porque creo que es un artista que en la actualidad no goza del prestigio y reconocimiento que debería. La mayor parte de gente conoce a Miguel Ángel y su David, pero a Bernini y su Éxtasis de Santa Teresa, ¿cuánta gente lo conoce?. Tan sólo hay que echar un vistazo a nuestras bibliotecas y a la bibliografía que podemos encontrar sobre él. En mi opinión hay una carencia increible de manuales en torno a uno de los más grandes escultores de la historia.


Éxtasis de Santa Teresa | Bernini | (1647-1652)


A veces tiendo a comparar ciertos aspectos de Bernini con Mozart. Sin duda Bernini fue un niño prodigio, con tan sólo ocho años fue llevado ante el Papa para demostrar su talento, el cual le pidió que dibujase la cabeza de San Pablo. El joven Bernini fue más allá y le preguntó qué expresión quería en el rostro que estaba dibujando. El Papa reconoció de inmediato al nuevo Miguel Ángel del siglo XVII. A partir de entonces pasaría a formarse en el Vaticano y a prestar sus servicios para él, recibiendo encargos tan notables como los del cardenal Borghese, para el cual realizaría con apenas 25 años algunas de sus más grandes obras, tanto de tema cristiano como pagano: "Apolo y Dafne", "Eneas, Ascanio y Anquises", el "Rapto de Proserpina" y el "David". Estos cuatro grupos escultóricos nos muestran el gran talento de un joven artista que estaba empezando a consagrarse como el mejor escultor del momento.


En 1622, con tan sólo 24 años, fue nombrado Caballero de Cristo por el papa Gregorio XV, a partir de entonces comenzaría a ser conocido como "il Cavaliere Bernini". Esto era algo único en un artista, que muchas veces tenían la misma consideración que el personal de servicio y entraban siempre por la "puerta de atrás", a partir de ahora, gracias al título obtenido, Bernini adquiría mayor reconocimiento y prestigio.

Posteriormente, con el papado de Urbano VIII la suerte de nuestro cavaliere, crecería. Se cuenta que cuando el cardenal Maffeo Barberini ascendió al solio pontificio dijo al artista: "Es una suerte para vos tener por Papa al cardenal Barberini; pero es una dicha todavía mayor para mí que el caballero Bernini viva bajo mi pontificado". Se convirtió en el mejor amigo del Papa y en su artista preferido, el cual le encargaría el famoso Baldaquino del Vaticano que tantos quebraderos de cabeza le trajo a Bernini no sólo por las cuestiones arquitectónicas a las que tenía que atender sino también por el tema del bronce y las fundiciones. Comenzaba aquí uno de los mejores momentos de la vida del artista


Detalle del Rapto de Proserpina | Bernini | (1621-1622)


Destacable en la vida de Bernini es su rivalidad con Borromini, si antes lo comparaba con Mozart, vuelvo a hacerlo de nuevo, ¿quien no recuerda la eterna rivalidad entre Mozart y Salieri?. El gran arquitecto del momento contra el gran escultor del momento. Borromini, que era la antítesis de Bernini en cuanto a personalidad, jamás llegaría a superar esta rivalidad ni a aceptar la fama de Bernini. 

En cuanto a la personalidad de Bernini conservamos bastantes datos, sobre todo los que nos dejo su biógrafo Filippo Baldinucci. Sabemos que era una hombre inquieto, ingenioso, ferozmente disciplinado (siempre hacía entrega en el plazo comprometido y no era bebedor), extremadamente culto, no toleraba lo ordinario y soez, carismático y de buen parecido pero arrogante con sus ayudantes y con un bajo punto de ebullición. Se cuenta que, cuando paseaba por la ciudad, todos lo miraban y que tenía un porte majestuoso, que, cuando quería algo, lo conseguía con sólo mirar.

Ahora bien, Bernini como artista que era, era un apasionado, y las pasiones también le afectaban. Su amor por Constanza Bonarelli, que quedaría bien reflejado en el busto que de ella realizaría, le dejó una profunda huella, remarcada al traicionarlo con su hermano, Luigi Bernini. Posteriormente, Bernini también se vería condicionado por el fracaso de sus dos campanarios o torres que había proyetado para la fachada de la basílica del Vaticano. La primera se inauguró en 1641 pero a los dos meses ya presentaba amenazantes grietas que empezaban a prolongarse poco a poco. Borromini aprovechó la ocasión y presentó en el Vaticano un dibujo realizado con bastante pasión en el que explicaba los fallos estructurales de la torre de Bernini. En 1646 el papa Inocencio X decide que la torre ha de demolerse. Con la caida de la torre, cae también nuestro gran artista, su fama cae en picado y él se ve sumido en una profunda depresión.


Detalle del Apolo y Dafne | Bernini | (1622-1625)


A pesar de esto, Bernini intenta concentrarse en su trabajo, y sigue realizando grandes obras como el "Éxtasis de Santa Teresa", al mismo tiempo que va llenando la ciudad eterna con hermosas fuentes y estatuas salidas de su taller. Con el papado de Alejandro VII, Bernini renace cual ave fénix de sus propias cenizas y recupera el prestigio y la fama perdida, recibiendo encargos como la Plaza de San Pedro del Vaticano o la Cátedra de San Pedro. Incluso es solicitado en Francia por Luis XIV, donde es recibido con los mismos honores que un príncipe.

En definitiva, hablar de Bernini es hablar de un ARTISTA en mayúsculas, un GENIO, un hombre virtuoso. En sus ágiles manos el mármol se agitaba y ondeaba, temblaba y sudaba. Sus figuras están cargadas de movimiento, efectismo y patetismo, saltan de sus pedestales volando hacia el espacio. Nadie antes de Bernini había logrado hacer el mármol tan carnal. Una de los aspectos más destacados de su escultura es la expresión, el patetismo en el que están inmersas. Bernini era un apasionado, conocía todo sobre la pasión y en eso consistía su arte, como siempre digo, Bernini era un alquimista del alma capaz de convertir el plomo de las pasiones en oro espiritual. Conviene destacar en este punto lo que dijo un explorador francés al contemplar el "Éxtasis de Santa Teresa": "Si esto es amor divino, yo lo sé todo al respecto"...Pero todavía podemos contemplar otra nota más elevada del amor divino en la estatua yacente de la Beata Ludovica Alberoni. Excepto al Éxtasis de Santa Teresa, nada puede compararse a la emoción de esta joven tendida, cuya cara expresa a la vez dolor y placer, y parece derramar luz de sus facciones. El pathos barroco alcanza el punto culminante en el gesto de su boca, una de estas vivas bocas abiertas que, desde Dafne, son la maravilla de Bernini.


Beata Ludovica Albertoni | Bernini | (1671-1674)


Aquí os dejo con el video homenaje que el pasado verano hice en honor de Bernini y que se ha convertido en una de las entradas más visitadas de Arkhaiox. Os recuerdo que las escenas están sacadas del documental de Bernini de la BBC, enmarcado dentro de la entrega de documentales de artistas llamada "Power of Art" y dirigida por Simon Schama (quienes estén interesados pueden encontrarlo en YouTube tanto en versión inglesa como subtitulada).






-FUENTE: artículo y video realizados por Fermín Castillo Arcas para Arkhaiox. 


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